Durante
los primeros de los diez años en que estos cursos se
han venido dictando, se utilizó el método tradicional
de enseñanza (un aula, alumnos y un docente). Han sido
desde entonces, en el área de Termoformado e Inyección
Plástica, los únicos cursos con orientación
principalmente práctica que existen en la República
Argentina, pues se apunta a los secretos de la profesión
más que a los conocimientos teóricos, dado que
la experiencia indica que estos últimos son poco aplicables.
Por
tratarse de cursos únicos en el país, durante
varios años muchos alumnos tuvieron que viajar desde
el interior o desde localidades que estaban más allá
del conurbano bonaerense. Las molestias y los costos de traslado
hicieron que ellos mismos sugirieran la posibilidad de que los
cursos comenzaran a dictarse a distancia.
Así
se comenzó a desarrollar un material de enseñanza
que podía enviarse directamente al domicilio de cada
alumno, donde cada uno lo estudiaba y ponía en práctica.
Durante
esa etapa del estudio, o bien en la creación de las primeras
piezas plásticas o la construcción de termoformadoras
y microinyectoras caseras, cualquier duda que surgiera podía
ser rápidamente contestada por teléfono, carta,
Fax, E-mail o bien personalmente. Este sistema de apoyo llegó
a convertirse en una verdadera asesoría individual, de
manera que cada alumno tuviera la seguridad de contar con un
respaldo permanente, aún cuando hubiesen finalizado sus
estudios. Actualmente se responden consultas de estudiantes
que hoy ya han alcanzado un alto nivel de profesionalidad y
que tomaron estos cursos varios años atrás.
Trabajando
de esta forma, el beneficio para los alumnos ha sido muy importante,
puesto que:
-
Cada curso resulta mucho más económico, dado que
no tienen que pagarse gastos fijos de un instituto (administración,
mantenimiento del edificio, salarios).
-
El alumno administra el tiempo de estudio según sus posibilidades,
sin desatender sus otras obligaciones.
-
Cada estudiante aprende a su propio ritmo, a diferencia de lo
que ocurre en un curso presencial, donde puede quedar rezagado
o bien muy adelantado con respecto a sus compañeros,
lo que se traduce en que el curso no se asimila correctamente
o resulta aburrido.
-
Los dibujos a color que acompañan cada uno de los cursos
técnicos, realizados con computadora, tienen el realismo
que se necesita para poder ofrecer al alumno la ventaja de estudiarlos
todo el tiempo y con el detenimiento que necesite, en contraposición
a lo que sucede en un curso presencial, donde el material sólo
puede ser examinado brevemente.